miércoles 28 de abril de 2010

OSHO: ¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE ESTAR EN MEDITACIÓN Y PRACTICAR LA MEDITACIÓN?



ES LA MISMA DIFERENCIA que ya os estoy explicando.
Si una persona está practicando la meditación, está intentando apaciguar una mente confusa.


¿Qué hará?

Intentará tranquilizar su mente. Cuando una persona está en estado de meditación, no está intentando tranquilizar su mente, más bien, está apartándose de ella.
Si el sol aprieta demasiado, si es insoportable, podéis ver que un hombre abre su sombrilla; y las sombrillas se pueden abrir al sol y uno puede refugiarse en su sombra o bajo cualquier otra sombra para protegerse. Pero no es posible abrir una sombrilla dentro de la mente. La única protección posible sería un pensamiento, y éstos no cambian nada. Sería como si un hombre intentase permanecer bajo el sol con los ojos cerrados pensando que tiene una sombrilla sobre la cabeza y que no siente calor. Pero habrá de sentir calor.
El hombre intenta hacer algo, intenta refrescar el sol.
Intenta “practicar” la meditación. Pero hay otro hombre que, cuando hace sol, se limita a levantarse, a pasearse por su casa y a relajarse. No se esfuerza por refrescar el sol: se limita a apartarse del sol.
Practicar la meditación significa hacer un esfuerzo, un esfuerzo por cambiar la mente. Y estar en meditación significa no hacer ningún esfuerzo por cambiar la mente, sino pasar adentro en silencio.
Debéis tener en cuenta la diferencia entre ambas cosas.

Si haces un esfuerzo por meditar, la meditación no se producirá nunca. Si intentáis hacer un esfuerzo os forzáis, os decidís a calmar vuestra mente pase lo que pase, no dará resultado, pues, al fin y al cabo,


¿Quién estará haciendo todo esto?


¿Quién estará dando esas muestras de decisión?


¿Quién, sino vosotros?


Ya estáis confusos, inquietos desde el primer momento. Intentáis calmaros: esto significa que os buscáis un nuevo problema. Estáis sentados en tensión, dispuestos, olvidándolo todo. Cuanto más rígidos os ponéis, cuantas más dificultades os encontráis, más tensos os quedáis. Éste no es el camino. Yo os pido que meditéis porque la meditación es relajación. No tenéis que hacer nada: simplemente, relajaros.

Procurad entenderlo. Dejadme que os lo explique un poco mejor con un pequeño ejemplo. Utilizadlo como criterio último. Un hombre nada en el río. Dice que quiere alcanzar la otra orilla. La corriente del río es fuerte y él agita los brazos y las piernas intentando avanzar a nado.
Se cansa, se fatiga, está agotado, pero sigue nadando.
Este hombre se está esforzando. Nadar es un esfuerzo para él.
Practicar la meditación también es un esfuerzo.


Pero hay otro hombre. En lugar de nadar, éste se limita a flotar. Se deja llevar por el río. No agita los brazos ni las piernas; sencillamente, se acuesta en el río. El río fluye, y él también fluye. No nada en absoluto, sólo flota. No hace falta ningún esfuerzo para flotar; flotar es un “no-esfuerzo”.

La meditación de la que yo hablo es como flotar, no es como nadar.
OSHO